Testimonios

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Carlos Liesegang

En 2014 conocí a la fundación DESEM Jóvenes Emprendedores cuando participé en el programa Empresas Juveniles. Nuestra empresa se llamaba JASCA y se dedicaba a hacer cajas multi-uso. Fui director general y a mínima escala pude aprender cómo funciona una empresa.
A medida que más me vinculaba con esta propuesta, más me gustaba. Así fue que en 2015 participando desde el rol de Consejero Junior, conocí otro programa llamado Jóvenes Embajadores. El mismo, junto a la Embajada de los Estados Unidos y la fundación Amigos de las Américas, le da a 13 jóvenes uruguayos, con cualidades de líderes y que muestren interés en su comunidad, la oportunidad de viajar a Estados Unidos.
Con algo de desconfianza completé el formulario y un par de semanas después me llamaron para avisarme que había pasado a la entrevista y finalmente me seleccionaron para realizar el intercambio. Después de un viaje en donde conocés nuevas culturas, practicás el idioma inglés y haces amistades con gente de muchas partes del mundo, teníamos que volver y poner en práctica nuestros proyectos. El mío se llamaba RE-EDUCA y mediante talleres dinámicos con el grupo de voluntarios buscábamos crear conciencia en los niños y jóvenes de nuestra ciudad acerca de las problemáticas medioambientales. Sin dudas que después de llevarlo a cabo  uno no es el mismo; aprendes a manejar otras herramientas y conocer cualidades de ti mismo que no creías tener.
La cantidad de oportunidades que brinda la DESEM Jóvenes Embajadores son muchas, y una vez que conocés la Fundación, por un lado u otro terminás volviendo a ser parte de ella. ¡Hoy no puedo estar más agradecido por la cantidad de aprendizajes y experiencia que he adquirido!